jueves, 24 de septiembre de 2009

Masss....

Iba un huevito y un tomate caminando por la calle, cuando el tomate dice:
- Cuando sea grande, voy a ser un tomaton
y el huevito se puso a llorar.

Mamá, mamá, la abuelita sabe de mecánica???
- Pues claro que no! Por qué lo dices?
- Es que acabo de verla en la calle debajo de un autobús!


¿En que se parece un hombre que se tira del decimo piso y uno que se tira de un primer piso?
El del decimo piso dice: !AAAAaaaahhhh, PUM!
Y el del primer piso dice: !PUM, AAAAAAaaaaahhhh!


Se levanta un tipo después de la operación y dice....
Doctor, doctor, entiendo que se vista de blanco, pero por que hay tanta luz?
No soy doctor hijo mío, soy San Pedro.

Entra un gallego con un perico al bar y el cantinero le pregunta:
- habla el animal?
- Y yo que se, dice el perico.

Estaba un gallego clavando un clavo al revés, cuando aparece otro y le dice:
- Oye, pero que eres bruto... no te das cuenta que este clavo es para la Pared de enfrente?


La maestra les dice a los alumnos:
A ver, mañana me traen todos un objeto relacionado con la medicina.
Al día siguiente:
A ver Antonito ¿qué trajiste?
Yo traje unas curitas seño.
Ah, muy bien ¿quién te las dio?
Mi papá.
¿Y qué te dijo?
Que sirven para curar heridas y golpes.
Muy bien Anto.
¿Y vos Emanuel?
Yo traje aspirinas.
Perfecto ¿quién te las dio?
Mi mamá.
¿Y que te dijo?
Que sirven para calmar los dolores de cabeza.
Muy bien.
¿Y vos Jaimito que trajiste?
Un pulmotor.
Ah, muy bien ¿quién te lo dio?¿Y qué te dijo?
la utahhhh ehh te ariohhhh...... me ahogooooooohhhhhh!!!!!!


Cuando muera, quiero que sea adormeciendome dulcemente como mi abuelo... Y no gritando salvajemente como todos los pasajeros de su 747.

Una pareja fue entrevistada en un programa de televisión porque estaban casados desde hacía 50 años y jamás se habían peleado. El periodista, lleno de curiosidad, pregunta a la mujer:
"¿Pero ustedes, nunca han discutido?"
"No", responde la mujer.
"¿Y cómo es eso?
"Bien, cuando nos casamos mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo. Era la criatura que él más quería en la vida. El día de nuestra boda fuimos de luna de miel en nuestro carro tirado por la yegua. Anduvimos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido le dijo con voz firme a la yegua:
Uno.
Pero unos metros más adelante la yegua tropezó de nuevo. Mi marido miró a la yegua y dijo: Dos.
La tercera vez que se tropezó, sacó su pistola y le pegó cinco tiros a la criaturita. Yo, totalmente sorprendida le recriminé:
¿Pero por qué has hecho semejante cosa, hombre?
Mi marido me miró y dijo:
Uno".



Un matrimonio está a punto de irse a la cama, cuando el marido aparece con un vaso de agua y un par de pastillas blancas. La esposa, intrigada, le pregunta:
"¿qué es eso?"
"Apirinas, para vos".
"¡Pero, si no me duele la cabeza!"
"¡Ajaaaa.....!"


Cartas a Dios
Pepito quería con todas sus ganas un billete de 500 para comprarse una bicicleta. Así que decide escribirle a Dios para pedírselo. En la oficina de correos no saben que hacer con su carta, y se la envían al presidente del país.
El Presidente Néstor Kirchner lee la carta y se siente conmovido. Le pide a su secretario que le envíe un billete de 50 a Pepito, diciéndose que con la crisis mundial, el pequeño comprenderá que no le haya enviado los 500 que pedía.
Algunos días después Pepito recibe la carta con el billete de 50. De inmediato escribe una carta de agradecimiento a Dios:
"Querido Dios, muchas gracias por haberme enviado el dinero. Pero te quiero pedir que la próxima vez no lo dirijas a la oficina del Presidente, ya que, como acostumbran, esos hijos de puta se robaron 450 de lo que me enviaste..."


Carta de renuncia
Llega Néstor Kirchner a una reunión con su gabinete a las 2:30 am.
"Sheñores... ¡Renunshio! Me voy de este paísh lleno de pobresha, piqueteros y criticonesh..." Toma un respiro y ante la mirada atónita de todo su gabinete sigue:
"Me llegó una carta de Bush donde me dishe que me va a nombrar asheshor en el Medio Oriente".
Néstor Kirchner saca un sobre sellado y estampado 'TOP SECRET' (como en las películas de espías) y lo tira al centro de la mesa del despacho. Uno de sus asesores, aún sin haberse recuperado de la sorpresa, toma el sobre; saca la carta que contiene; la lee y, aguantando la risa, se dirige al Señor Presidente:
"¡Eh, Nestor! Aquí no dice que te van a nombrar asesor en Medio Oriente. El presidente Bush dice que te va a mandar un asesor para que te medio oriente..."


Llega un tipo bien borracho a las 3:00 de la madrugada a su casa, mete la llave despacio sin hacer ruido para no despertar a su mujer; pero la mujer lo estaba esperando y, cuando el beodo abre la puerta, la esposa enciende la luz. El borrachín al verse descubierto le dice:
"¿Qué?"
"¿Qué de qué?", le replica la esposa.
"¿Qué de qué, qué?"
"¿Qué de qué o qué de qué?"
"¿Qué de qué o qué de qué o qué?"
"¿Qué de qué o qué de qué o qué por qué?"
"¿Qué de qué o qué de qué o qué por qué, qué?" "¿Dónde andabas?"
"¡No, no, no me cambies la conversación!"


Desarrollo de la medicina
Año 500 a.C.: Ven aquí y come esta raíz que sanarás.
Año 1000: Esa raíz es cosa de ateos, reza esta oración a Dios que está en el Cielo.
Año 1792: Dios no está en el cielo, la que rige es la razón. Ven aquí y bebe esta pócima.
Año 1917: Esa pócima es para engañar a la gente, te sugiero que tomes esta píldora.
Año 1960: Esa píldora es anticuada y en desuso. Llegó el momento de tomar un antibiótico.
Año 2000: Los antibióticos te dejan débil y desanimado. Éste es un tratamiento nuevo, consiste en comer esta raíz.


Manolo y Pepe querían cruzar el Canal de la Mancha nadando, 40 Km más o menos. Salen de Francia y a los 10 Kilometros Manolo dice:
"Pepe, no doy más."
"Sigue Manolo, que despues estamos en los Records Guinnes."
A los 20 Km dice:
"No doy más Pepe, no doy más."
"Sigue, sigue, que ya hicimos la mitad."
Y así siguen. Cuando faltaban 100 metros para llegar Manolo le dice:
"No, Pepe, yo ya no siento las piernas. Perdóname, pero yo me vuelvo."

El mejor amigo del hombre
Se encuentran tres pastores de distintas nacionalidades, uno aleman, un ingles y uno argentino, discutiendo acerca de cuánta inteligencia tenian sus perros y cómo la aplicaban. El aleman expone:
"El perro que yo tengo es de lo más peculiar: al terminar el trabajo encierra a las ovejas y les da comida; además, me vigila la casa con paso marcial durante toda la noche".
El ingles dice:
"El perro que yo tengo sí que es de lo más original: al terminar el trabajo encierra a las ovejas y les da comida; vigila la casa durante toda la noche; además, lava la ropa y me blanquea la casa una vez al año".
El argentino, con lágrimas en los ojos dice:
"El perro que yo tenía... (snif)"
"¿Que pasó? ¿Se murió?"
"...Electrocutado"
"¿Fue por un rayo?"
"No. Arreglándome el televisor".


Ella también
Un mensajero toca la puerta de la casa de Bonifacio y le abre el hijo de éste:
"Buenos días. Busco al señor Bonifacio Pérez de parte de Cobros Atrasados, S. A."
"Mi papá no está".
"¿Y tu mamá?"
"Ella también está escondida".

El jefe
Un hombre va a la veterinaria, mira a los loros en venta, y le pregunta al vendedor:
"Digame, ¿cuánto valen los loros?"
"Éste vale 10 mil pesos", mostrándole el primer loro.
"Caramba, ¿qué hace?", pregunta asombrado el parroquiano.
"Habla inglés, francés, italiano y sabe contestar el teléfono".
"Y ese otro, ¿cuánto cuesta?"
"Éste vale 20 mil pesos".
"Y éste, ¿qué hace?", pregunta, aún más asombrado, el comprador.
"Habla inglés, francés, italiano, portugués; contesta el teléfono; baja canciones de Internet y, además, se viste solo".
"¡Ya me imagino que el otro ha de valer más! ¿Verdad?"
"En efecto, señor, éste vale 30 mil pesos".
"¿Y qué hace?"
"No hace nada, pero éstos dos le dicen jefe".


El Gran Bertinni
En el circo, el presentador, con voz fuerte y emotiva, anuncia la principal atracción de la noche: "Señoras y señores, niños y niñas, a continuación y para cerrar nuestra función de esta noche presentamos... ¡Al Gran Bertinni!"
Bajo los reflectores, aparece un hombre de complexión delgada y atlética, mientras el presentador continúa hablando:
"El Gran Bertinni saltará desde un trampolín colocado a una altura de 50 metros y caerá dentro de un barril de agua".
Dicho esto, el Gran Bertinni se lanza, da una voltereta en el aire y cae dentro del barril. Al instante, sale alzando los brazos en señal de victoria. El público, sorprendido, estalla en un sinfín de aplausos y ovaciones.
"A continuación, el Gran Bertinni saltará desde un trampolín a una altura de 75 metros y caerá dentro de un balde de agua".
Entonces, el Gran Bertinni se lanza, da dos volteretas en el aire y cae dentro del balde. Inmediatamente sale alzando los brazos en señal de victoria. Otra vez, el público, pasmado, estalla en un mar de aplausos y ovaciones.
"A continuación, el Gran Bertinni saltará desde un trampolín a una altura de 100 metros y caerá sobre una toalla mojada".
El público grita entusiasmado. Bertinni sube parsimoniosamente la interminable escalera. Al llegar al final del trampolín brinca y da tres volteretas en el aire... ¡Plaf! Un sonido fuerte y seco enmudeció el circo. De inmediato, Bertinni se levanta, todo magullado y lleno de sangre, reclamando:
"¿Quién #&%*@ fue el que secó la toalla?"

El gerente
Cuentan que un gerente muy importante, de una conocida multinacional, tuvo una crisis cardiaca por culpa del trabajo. Fue dado de baja y enviado al campo con el objeto de que recuperara las fuerzas y se relajara un poco. Después de pasar dos días sin hacer nada, el hombre estaba ya harto de la vida bucólica y pastoril y se aburría soberanamente. Así que decidió hablar con el granjero que le hospedaba y solicitarle alguna tarea sencilla para pasar el rato y ocupar el tiempo, a la vez que así haría algo de ejercicio. Al día siguiente, se levantaron temprano, antes que saliera el sol. El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad y temiendo algún estropicio irreparable, resolvió asignarle tareas simples en las que no pudiera causar daño alguno (incluyendo a él mismo).
"La tarea es muy sencilla", dijo el granjero, dándole una pala.
"Sólo tiene que recoger el estiércol que hay en el chiquero y repartirlo por el sembrado para abonarlo. Cuando termine, venga a verme."
El granjero era propietario de más de doscientos cerdos, y el estiércol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Así que el hombre estimó que la faena le llevaría al gerente dos o tres días. Cual fue su sorpresa cuando, al cabo de tres horas, apareció el gerente lleno de estiércol hasta las orejas, sonriente y con cara de satisfecho.
"Ya he terminado".
Viendo que, en efecto, la tarea estaba terminada y, además, con eficiencia, el granjero decidió asignarle otra. Dándole un enorme cuchillo le explica:
"Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana vienen a recoger los de la carnicería. Basta con cortarles la cabeza. Es un poco más complicado, pero seguro que puede hacerlo".
Eran más de mil quinientos pollos para sacrificar y supuso que el gerente no terminaría hasta bien entrada la noche. Incluso, pensó en ayudarle más adelante, cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habían pasado un par de horas, cuando el gerente se presentó con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado y sonriente como un niño en el día de los Reyes Magos.
"Ya he terminado".
El granjero no salía de su asombro. "¡Increíble!" El mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo hubiera hecho mejor: los mil quinientos pollos estaban amontonados en un lado y las mil quinientas cabezas en otro lado. El granjero se rascó la cabeza, pensativo. Llevó al gerente junto a un gran montón de patatas y le dijo:
"Muy bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las pequeñas a la izquierda".
Pensó el granjero que en menos de una hora vería otra vez al gerente pidiéndole más trabajo. Pero no fue así. Pasó la hora de la comida, la hora de cenar, se hizo de noche y el gerente no aparecía. Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde había dejado al gerente y se lo encontró sentado delante del mismo montón de patatas, sin que hubiera separado ninguna.
"¿Le pasa algo?", preguntó extrañando.
El gerente se volvió con una patata en la mano y le contestó:
"Mire, repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy muy acostumbrado. ¡Pero, esto de tomar decisiones!"

El chofer de Kirchner
Estaba el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner con su chofer paseando en su auto a toda velocidad, cruzando el campo, cuando de pronto ¡Paf!, atropellan a un cerdo:
"¿Qué hacemos?", preguntó el chofer.
"Bueno pibe, bushca al dueño del cerdo, explícale el acshidente y dale unos peshitos a cambio", respondió el ex presidente.
Así, pasaron una, dos, tres horas... Al cabo de 6 horas, aparece el chofer, totalmente despeinado, con la camisa fuera:
"¿Que pashó?", pregunta Kirchner.
"Me demoré porque el dueño del cerdo me invitó a comer, después la mujer me regaló estos habanos, y un rico vino, y además hice apasionadamente el amor con su hermosa hija de 17 años."
"Increible, ¿cómo hishiste?"
"Fue fácil", responde el chofer, "lo único que dije fue: Hola, soy el chofer de Néstor Kirchner y acabo de matar al cerdo."

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